Emiratos Arabes Unidos

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LOS 100. Puestos 70 al 61

Acaso el mayor emblema del final del amateurismo en Argentina, curiosamente Guillermo Antonio Stábile nunca llegó a jugar en la era del profesionalismo en Argentina. Tras 10 años exitosos y habiendo sido multicampeón en el Globo de Parque Patricios, su barrio natal, El Filtrador emigró en 1930 para jugar en el Genoa y Napoli italianos antes de cerrar su carrera en Francia. 

Dueño de una velocidad inusual para su época, se destacaba por su pique corto y su capacidad para desnivelar en el mano pero, sobre todo, por su impactante capacidad goleadora. Stábile en el área era un rayo que decidía sin dudar y terminaba rematando siempre a los palos. Era gol o se iba cerca, pero nunca tiraba al bulto. 

Posee una marca que se antoja irrepetible con la Selección Argentina, solo jugó cuatro partidos que le bastaron para anotar ocho goles. Todos ellos en el primer mundial de la historia. Competición en la que Argentina fue subcampeón y El Filtrador se consagró como máximo artillero.

 

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El 19 de julio de 1930, en el Estadio Centenario, Argentina vence a México por 6-3 y Guillermo Stábile  consigue el primer hat-trick de un futbolista argentino en la historia de los mundiales.

 

Corazón, capacidad técnica, solidez en la marca y aptitud para llegar siempre decidido para ganar en el área rival. Gabriel Heinze es, tal vez, el último gran exponente del típico defensor que caracterizó a una era del fútbol argentino: el defensor total.

De pura cuna leprosa, el Gringo apenas llegó a disputar un puñado de partidos con la casaca sangre y luto antes de comenzar una escalonada y prolífica carrera europea, fue paso a paso, Valladolid, Sporting Lisboa, PSG... hasta recalar en el deslumbrante Manchester United de Ferguson, Cristiano Ronaldo, Rooney, Giggs y demás etcéteras. Fue galáctico en Real Madrid antes de pasar, ya en su ocaso, por el Olympique de Marsella, la Roma y volver para terminar su carrera en el club que lo vio nacer. 

Con la Selección Argentina jugó dos mundiales y fue medallista dorado en Atenas..  

 

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El 12 de junio de 2010, en Johannesburgo, Argentina hizo su presentación mundialista ante Nigeria, apenas comenzado el encuentro, Gabriel Iván Heinze apareció por sorpresa en el área rival para lanzarse en palomita, cerca del punto penal, y cabecear de manera extraordinaria un córner enviado por Juan Sebastián Verón, fue el 1-0 que sirvió para sellar el resultado final. 

 

El Ronco no estaba, pero estaba. Futbolista tan de apariciones y discontinuo como capaz de definir los partidos más duros en una ráfaga. Ermindo Ángel Onega, hombre de Las Parejas, Santa Fe, fue bandera de la eficacia al servicio de la solución a los momentos más complejos. Centrodelantero o interno derecho aunque jugó también como wing derecho o típico 10, potente de mente y de remate, nunca bajaba los brazos y aguardaba agazapado su momento.   

Llegó a la primera de River en 1957, metió 100 goles en poco más de 200 partidos y vistió la banda roja hasta emigrar a Peñarol, once años más tarde.

Con la Selección Argentina ganó la legendaria Copa de las Naciones de 1964 y jugó el Mundial de Inglaterra. 

 

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El 3 de junio del 64, Argentina juega el segundo partido de la Copa de las Naciones ante Brasil en el Pacaembú de San Pablo. Sobre el cierre del primer tiempo, El Ronco Onega culmina una gran jugada albiceleste con una precisa definición frente al arquero Gilmar y abre el camino hacia la victoria final. 

 

Mudo y muro. Callado, serio, imperturbable, solvente, infranqueable, completo, ganador. Walter Adrián Samuel, cordobés forjado en Newell´s Old Boys de Rosario, supo ser un defensor argentino pero con genética futbolera "a la italiana". 

Seguro en el mano a mano, veloz para cruzar detrás del lateral izquierdo, a favor de su siempre precisa pierna hábil y bastión defensivo o carta de gol propio en el juego aéreo.

Tras ganar la Copa Libertadores con Boca emigró a la Roma primero, para ser parte fundamental del último Scudetto obtenido por los Giallorossi y, tras pasar por el Real Madrid, se afirmó como uno de los mejores del mundo en supuesto al ser clave en el gran Inter de José Mourinho, equipo que hacía base en la defensa y ganó la Champions League en 2010. 

Toda esta carrera fue casi en paralelo por su recorrido en las selecciones argentinas, fue campeón sub 20 en 1997 y participó de los mundiales 2002 y 2010. 

 

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El 7 de junio del 2000, en el Azteca, el América de México vencía por 3-0 al Boca de Bianchi, que había ganado en la ida por 4-1, y lo eliminaba de la Copa Libertadores en su instancia semifinal hasta que, a siete minutos del pitazo final, Juan Román Riquelme envió un córner al segundo palo que se iba alejando del arco pero encontró la frente del Muro Samuel y concretar un golazo que le dio a Boca el pasaje a la final de América. .  

 

Principesco, Diego Alberto Milito heredó el apodo de Enzo Francescoli por sus rasgos faciales pero también se lo puede emparentar con el uruguayo a partir de sus características técnicas. Señorial para el traslado, un centrodelantero con significativa capacidad de maniobra y asociación, de depurada técnica y precisión goleadora, son muy pocos los goles de Milito que no tienen su toque de distinción, esos típicos goles "a lo Milito", siempre esperando un segundo antes de tomar la decisión final, porque en el área, dirían los viejos maestros, siempre hay tiempo.

Se fue muy joven de Racing, pero se fue campeón, volvió ya bastante mayor a Racing, pero volvió para ser campeón. En el medio, antes de hacerse estatua en el cielo de los ídolos racinguistas. Milito emigró al Genoa, no hizo pie enseguida y fue cedido al Zaragoza, en donde resurgió el mejor Milito, tras volver por una temporada al Genoa, el mundo ya tenía los ojos posados en el delantero que pasó al Inter para ser parte de la historia más grande de los neroazzurros y ganar varios títulos, entre ellos la inolvidable Champions League del 2010.

Aún cuando debió competir con otros grandes exponentes en su puesto, El Príncipe jugó el Mundial 2010 y dos copas América con la Selección Argentina.

 

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El 22 de mayo del 2010, en el Bernabeu, El Internazionale de Milan ganó la única Champions League de su historia -había ganado dos de las antiguas copas de Europa, 45 años antes-, tras vencer por 2-0 al Bayern Múnich. Diego Alberto Milito fue la figura excluyente de ese partido y anotó los dos goles de la victoria. 

 

¿De qué jugaba Sastre? De todo. Y no es una figura para resaltar la polifuncionalidad de un futbolista. Es literal. Según Menotti era "capaz de jugar en todos los puestos del campo, pero no de relleno o por emergencias. La rompía en cualquier lugar de la cancha". Iniciado como volante derecho en el Independiente de 1931, el Cuila también supo jugar como extremo derecho, interno izquierdo y centrodelantero. Su capacidad, no solo para definir, sino también para armar juego le sirvió también para jugar como mediocentro y con la Selección Argentina también lo hizo, en varios partidos importantes, como lateral derecho.

Pero eso no es "de todo", el fútbol tiene 11 lugares en la cancha, y el Cuila Sastre también atajó dos partidos en la primera de Independiente, en ninguno recibió goles.

Emigró al San Pablo para colaborar en la consecución de los primeros tres títulos oficiales en la historia de esa institución brasileña y es reconocido con un monumento que hoy forma parte de las instalaciones del Estadio Morumbí.

Ganó tres ediciones de la Copa América con la Selección Argentina y haber jugado en la era en la que Argentina no participaba de los mundiales -o no se disputaban por la segunda guerra mundial-, lo privó de ser parte de la mayor competición global.  

 

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El 23 de febrero de 1941, Argentina vence por 1-0 a Uruguay en el Estadio Nacional de Santiago, el Cuila Sastre fue el autor del único gol de un partido que le daría a la albiceleste una ventaja definitiva para ser el campeón de ese torneo sudamericano. 

 

Si hay una canción que simboliza, como ninguna otra, esa innegable ligazón que reúne a dos actividades tan populares como son la música y el fútbol, esa canción es el tango "El sueño el pibe" que, en una estrofa de la letra escrita por Reinaldo Yiso, dice: "Dicen los muchachos del oeste argentino que tengo más tiro que el gran Bernabé".

Y ese "gran Bernabé" no era otro que el Mortero de Rufino. Un goleador serial, de remate imponente destructor. Que La Fiera metiera goles desde larga distancia, siempre a partir de la potencia de su fenomenal remate de pierna derecha, se había convertido en un hecho tan habitual que, una vez, Ferreyra metió un gol de cabeza en el área chica y un diario que no había tenido cronista presente, tituló: "Gran gol de Bernabé con un remate desde treinta metros".

Tal era su feroz voracidad goleadora que se retiró de la actividad profesional con más goles que partidos jugados, fueron 206 tantos en 198 cotejos, casi todos con la camiseta de River, club en el que fue multicampeón tras haber debutado en Tigre. Retiro que se dio a la temprana edad de 30 años y por responsabilidad de las lesiones y una vida personal un tanto desordenada, Bernabé fue un personaje inigualable, plagado de anécdotas que bien valen un apartado dedicado solo a él.

Con la Selección Argentina solo jugó 4 partidos pero le bastaron para ser campeón sudamericano en 1937.

 

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De un futbolista que convirtió más goles que los partidos que jugó, podríamos buscar y resaltar varias actuaciones estelares y definitorias, pero como Bernabé Ferreyra fue un personaje singular, es mejor preguntarle a él, como lo hizo el periodista Borocotó, para obtener esta respuesta bien a lo Bernabé: "Mi mejor partido fue contra Independiente en 1932, un partido que perdimos cinco a cero". 

 

Dicen que no es casual que su apellido rimase con la palabra brillo. Siempre con las medias bajas, Ernesto Grillo fue el típico "10", bien a la argentina. Tan organizador como punzante, tan dribleador como contundente de cara al arco rival. Debutó en Independiente y fue parte de una de las lineas de ataque más emblemáticas de la historia del fútbol sudamericano, delantera que completaban Rodolfo Micheli, Carlos Cecconato, Carlos Lacasia y Osvaldo Cruz. Con ese ataque, Independiente llegó a vapulear a mismísimo Real Madrid en el Bernabeu por 6-0, con un doblete del Pelado Grillo.

Caprichos del destino futbolero, Grillo no pudo campeonar con el Rojo pero si lo hizo en su destacado paso por el AC Milan, club del que es ídolo y con el que ganó la Serie A y llegó a la final de la Copa de Europa. Sobre el cierre de su carrera, sería tricampeón con la camiseta de Boca Juniors. 

Con la Selección Argentina ganó la Copa América de 1955.

 

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Hasta el 14 de mayo de 1953, Argentina nunca había podido vencer a Inglaterra, los inventores del fútbol llegaron ese día al Monumental y conocieron a Ernesto Grillo. Su primer gol, apenas después de que Inglaterra abriese el marcador, fue una maniobra cargada del más puro potrero argentino, Lacasia sacó del medio y se la dejó a Grillo en medio campo, arrancó apilando ingleses por el camino al tiempo que se abría levemente hacia su izquierda y parecía quedar incómodo para el remate final, ya en el área y casi sin ángulo, le amagó al arquero Ditchburn y definió con un toque suave y alto al segundo palo. Ese gol sería el más brillante de la historia del duelo entre ambas selecciones hasta México 86 y es la motivación para que, todavía hoy, el 14 de mayo se conmemore el "Día del Futbolista" en la República Argentina. ¿Cómo formó el ataque argentino esa tarde? Sí, Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz. Además de "El Gol Imposible", como todavía se lo recuerda, Grillo anotó el segundo, Argentina ganó 3-1 y Ernesto Grillo se ganó merecidamente la inmortalidad.    

 

Seguramente el Oveja nunca supo que anduvo en la máquina del tiempo. Un volante central 2.0 que jugaba en las décadas de 1960 y 1970 pero que lo hacía con la dinámica, el posicionamiento, la técnica y la eficacia de muchos de los volantes top del fútbol mundial de hoy día.

Jugó trece años y ganó cuatro títulos, formando parte de una de las eras más gloriosas de ese club e integrando dos legendarias formaciones cuervas, Los Carasucias y Los Matadores.

Ya en su ocaso, integró el muy buen Unión del segundo lustro de los 70 y se retiró en Colón.

Fue campeón de la Copa de las Naciones de Brasil y jugó el mundial de Alemania Occidental con la Selección Argentina.  

 

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El Oveja Telch debutó en la Selección Argentina con 21 años, fue el 3 de junio de 1964 ante Brasil, en el Estadio Pacaembú, en el marco de la Copa de las Naciones. La Albiceleste ganó 3-0, consiguió aquel título y la última victoria oficial como visitante ante el Scracht. Roberto Telch anotó dos goles y se convirtió en la foto más representativa de un partido histórico. 

 

En una era de un Boca granítico pero rústico, con volantes y defensores programados por el Toto Lorenzo para interrumpir los ataques rivales sin escatimar recursos, en una etapa de fútbol rudo y de "pasa la pelota pero no el jugador", Boca era la más cabal muestra de ese estilo. Pero en esa defensa de soldados atrincherados y prestos para la batalla cuerpo a cuerpo, Roberto Mouzo destacaba por su velocidad para los cierres in extremis, para barrer muchas veces sin cometer falta, elasticidad de movimientos y plasticidad para el juego aéreo. Algunos de sus compañeros cuentan que Mouzo también pegaba, pero era tan elegante que lograba que no se note.

Trece años jugó con la camiseta auriazul, tanto como primer como segundo marcador central, se fue con tres títulos locales, dos Libertadores y una Intercontinental.

Enfrentando a la institución de La Ribera con Estudiantes de Río Cuarto consiguió lo impensado, que la hinchada de Boca festejara un gol rival. Mouzo había marcado de penal.

Jugó cuatro partidos con la Selección Argentina, entre ellos el recordado 1-0 de 1983, cuando Argentina rompió una racha de trece años sin vencer a la verdeamarelha. 

 

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En septiembre de 1977, Boca Juniors disputó tres cerradas finales de Copa Libertadores ante el duro Cruzeiro de Brasil, recibió un solo gol en esos tres partidos y Roberto Mouzo fue el principal puntal de aquella casi inexpugnable defensa que conseguiría obtener el primer logro continental para los xeneizes.

 

 

 

 

 

 

 

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November 15, 2019

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